Cada año se incorporan más mujeres jóvenes a los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado. La primera promoción de mujeres en España ingresó en el entonces Cuerpo Superior de Policía en la escala ejecutiva en el año 1979. Cinco años después, en 1984, se produjo la incorporación de la mujer al Cuerpo de Policía Nacional, con la categoría de policía, vistiendo, por primera vez, un uniforme oficial.

Después de 30 años de su incorporación en este cuerpo de seguridad, ya nadie se extraña al ver a una mujer policía.

En cuanto a la Policía Local, por ejemplo en Valencia, las primeras mujeres se incorporaron en 1981 y en el resto de la Comunidad Valenciana la incorporación data de la misma fecha, el año 1981.

Según podemos leer en la web de la Policía Local de Valencia, “en nuestra Comunidad las mujeres desde su ingreso gozaron de unas condiciones laborales iguales a la de los hombres, algo que no pudieron disfrutar las primeras mujeres que una década antes ingresaron en otras ciudades de España, donde además de percibir un salario inferior debían cumplir con algunas cláusulas discriminatorias como la “prohibición de contraer matrimonio”.

Fue en el año 1986 cuando entra en vigor la ley de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y se solicita la igualdad entre hombres y mujeres tanto en la uniformidad como en los servicios.

Este gran logro para la igualdad de la mujer planteaba, sin embargo, una necesidad: adaptar los patrones para el cuerpo femenino, sustancialmente diferente del hombre. Así, tanto las camisas como los pantalones no se adaptaban a la morfología de la mujer. Muchas de estas mujeres policía acudían a Insigna para pedir de manera individual que se les ajustaran los uniformes para que resultaran más confortables y, por qué no, para que les sentaran mejor. No hay que olvidar que el uniforme lo llevan muchas más horas y días que la ropa de calle.

Así, el equipo de diseño de Insigna con Mario Gil al frente empezaron en el año 2000 a trabajar en patronaje femenino en sus colecciones de uniformidad. Pantalones con el tiro más corto, camisas más entalladas, largo de manga adaptado al cuerpo de la mujer, etc. Una innovación en la uniformidad policial que marcó tendencia en el mercado y que normalizó en los años sucesivos el patronaje especial para la mujer policía. No en vano, Insigna fue la primera empresa del sector de la unformidad en hacer patrones específicos para los uniformes femeninos.

La constante innovación, la anticipación y flexibilidad para adaptarse a las necesidades del mercado así como la forma tan particular de entender la moda para la uniformidad policial se ponen de manifiesto en esta apuesta por el patronaje femenino que ya hizo Insigna hace 16 años.